dimarts, 23 de febrer de 2010

dijous, 11 de febrer de 2010

Daphne

Los ojos verdes de Daphne, dentro de una especie de embrujo, se perdían en el infinito de esa ventana colocada encima de su escritorio. El sol se filtraba suavemente por los cristales, que empezaban a acumular ya demasiada suciedad. Mientras jugueteaba con las llaves de casa, Daphne contemplaba lo mismo que cada mañana: Madrid.

Ya hacía dos años que vivía allí. Le habían ofrecido un buen puesto en una conocida revista en la capital y no dudó en cogerlo. Le dolió dejar Barcelona porqué era su ciudad natal, allí estaba su familia, sus amigos, todo lo que tenía. Pero Daphne se sentía demasiado atada a allí, atada a su pasado, a cosas y personas a las que quería olvidar. Quería empezar de nuevo, intentando no volver a cometer errores pasados, dejando que la vida fluyera así que después de pensárselo lo suficiente, pero no demasiado, dejó atrás lo que había sido su vida hasta entonces.

Como su situación económica no era muy holgada, Daphne alquiló un pequeño piso en la Latina. No era gran cosa pero le bastaba para ella sola. Lo que más le gustaba era la vista. Todo Madrid a sus pies. La vida de la Latina pasando a través de sus ojos, ese movimiento constante le encantaba. Podía pasar horas contemplándolo.

Se hacía tarde así que Daphne apartó sus ojos de la ventana, se arregló un poco el pelo y se dispuso a salir. Bajó por la atrotinada escalera dejando a su rastro un recital de crujidos. En la calle se notaba que quedaban ya pocos días de verano y la gente se amontonaba en las playas para que la piel blanquecina consiguiera ese deseado moreno cacao, sin embargo se seguía notando el aluvión de turistas británicos i de más.

La suave brisa jugueteaba con su corta melena morena. Daphne se encaminó hacia casa de Sandra. Sandra era de las pocas personas que Daphne había conocido desde que se instaló en Madrid. Trabajaban juntas en la redacción y desde el primer momento congeniaron muy bien. En poco tiempo se hicieron inseparables. Aunque se llevaran tan bien, Sandra y Daphne eran totalmente opuestas. Sandra era una vividora nata. Le encantaban las fiestas y divertirse todo lo que podía. Era una persona muy extrovertida, siempre tenía algo que decir. Pero aun siendo así Sandra sabía como animar-la, solo con su risueña sonrisa podía hacer que su día mejorara aunque solo fuera un poco.

Daphne llegó al portal y picó el timbre. La voz de Sandra contestó al otro lado del interfono. Un ruido insistente la alertó de que la puerta se había abierto.



Ho vaig escriure fa un parell d'anys i és tot tan diferent d'ara... M'agrada.

dissabte, 6 de febrer de 2010

Married life - Up Soundtrack

És aquell petit moment. Sembla que els ulls et piquin, però el que els passa es que poc a poc s'estan omplint de diminutes llàgrimes. Deu ser un procés mecànic realment difícil de descriure. Coses neuronals. Van sortint, lentament regalimen. Torrents d'aigua salada, com el mar. Corren per les teves galtes al seu aire. No tenen pressa. Una melodia simple. Alegria i tristesa mimetitzades, tant que sovint es confonen. A tu et fa plorar. És l'emoció, aquella petita bruixa que de tant en tant s'escola pel teu cor.

http://www.youtube.com/watch?v=sjAWAUc_33k&feature=related

dijous, 4 de febrer de 2010

Leaving can be living

Mark opened the envelope, read the letter and immediately started to pack his bag. This letter had been his chance to change his life. He needed it. He still had Lola's words in his head. "You and me. We are not what you thing we are. Forgive me, please." - said she in a quiet voice. He had never understood the way she used to say important things. But she had something that made him crazy. Her smile, her brown eyes, her illogical behaviour... She always got what she wanted from him.
Simon's letter inviting him to visit his NGO in India was the perfect excuse. He would forget her. Or maybe it was only what he thought he was going to do.
Mark put few things in his bag. All in his flat had a stupid memory of Lola. He didn't want to carry her during his trip. Finally he finished packing his bag and made a quickly look to his small (but also lovely) flat in London's centre. Deeply, on his mind he perfectly known that he would never came back. A new life was waiting for him. "India, it sounds good" - said with a soft smile on his lips while he was closing the door.


Ja està fet el writing. Em donaven el començament i va sortir això...